Puebla: ciudad, capital y cultura, II

Desde su fundación en el siglo XVI, la ciudad de Puebla se ha proyectado como un modelo urbano de la modernidad. Su construcción y desarrollo se han administrado desde los principios económicos de la apropiación progresiva de tierras, su industrialización, y el valor de la propiedad inmobiliaria como fuente de ingreso y signo de estatus económico. Este formulado orden ha afianzado a su vez una estructura social indispensable para su propio sostenimiento, naturalizando así las concentraciones de pobreza y prosperidad de la ciudad.

La complejidad urbano-social que este esquema moderno e integralmente capitalista ha inscrito en la ciudad de Puebla ha provocado tensiones entre las intervenciones sancionadas (públicas y privadas) en el espacio urbano y otros modos de habitarlo. Una tensión que se manifiesta en el desencuentro entre su ordenamiento y su identidad como Patrimonio Cultural de la Humanidad o en el proceso de gentrificación y especulación puestos en marcha por los recientes proyectos de intervención urbana –distribuidores viales, teleférico, rueda de la fortuna, reforma de los Fuertes de Loreto, “proyecto” del mueso internacional Barroco o el denominado parque de las 7 culturas–, que desplazan impositivamente otras maneras de hacer ciudad y ciudadanía. Así, lo que encontramos en distintos puntos de la ciudad de Puebla es una negociación constante entre una ciudad con vetas industriales y postindustriales y su expansión hacia la periferia rural y una realidad urbana contingente e indisciplinada dentro de los espacios construidos y reconstruidos por las exigencias de la vida diaria y por los deseos y percepciones de sus habitantes. En estas Jornadas proponemos indagar en estas condiciones y, específicamente, cómo el recurso a la cultura ha devenido una estrategia en el discurso político mediante el que envolver toda suerte de intervenciones urbanísticas.

Foto: Carolina Tabares